¿Quién dijo que fuera fácil?

Parece que todavía existen corrientes que proclaman prados verdes, caminos de rosas, colchones de nubes algodón, en el proceso que se denomina «el despertar de la conciencia», «la ascensión» o «la iluminación».

Si ya entraste en ese proceso que te llevará sin duda a tu emancipación como maestro encarnado, a tu soberanía como ser divino que respira en un cuerpo humano, ya debes saber que el camino es muy desafiante, es incómodo y muchas veces frustrante.

Por eso la publicidad engañosa de la nueva era no aporta nada, excepto quizás distracción.

El ser humano ha vivido demasiado tiempo inmerso en frecuencias de pensamiento de supervivencia, lo que denominamos bajas frecuencias, como para poder «salir (irse) de rositas» (de balde, sin esfuerzo alguno).

¿Qué harás de tus viejos hábitos limitantes? ¿Qué será de la fuerza de atracción de tu entorno (aún sometido en la frecuencia de masas)? ¿Qué te hará inmune a la duda? ¿Qué será de la resintonización o adaptación de tu cuerpo físico al nuevo ser que despierta? ¿Qué te liberará sino tu propio propósito y tu compromiso de la tendencia a volver a tu «área de confort»? ¿Qué podrá desafiar la fuerza de la corriente del miedo? ¿Qué desactivará la programación que tanto te ha marcado, muchas veces de forma inconsciente, y que has heredado y aplicado con tanto cariño? ¿Qué será de todos los roles que has desempeñado desde tu niñez para asegurar tu propia supervivencia? Y tantas otras preguntas.

Así, que no te asombre que el camino no sea ni mucho menos como te habías imaginado. Y los desafíos no serán pocos, ni pequeños, ni anodinos.

Pero que la realidad del camino no oculte la meta, pues la promesa de un nuevo ser es más real que nunca.

No temas al error, pues no lo hay. No puedes equivocarte.

No hay vuelta atrás, así que la duda no podrá boicotear ni deshacer ninguno de los pasos que des.

Diviértete durante el proceso, eso evitará que te vuelvas demasiado mental.

Más que prestar oídos a lo que otros te digan, escúchate ti mism@ y confía en que lo que tú realmente eres.

No sufras por el futuro porque no es tu humano el que controla el proceso.

mafalda-escuchate-a-ti-mismo