Soñé que dormía

Soñé que dormía en los tiempos como fueron 
Soñé que dormía con risa y lágrima 
Soñé que dormía en todo lo que yo podía ser 
Soñé que dormía a lo ancho del gran ver 

¡Despierta, despierta! Oí desde dentro 
Despierta, despierta para que la vida pueda empezar 
Despierta, despierta, dormir es una mentira 
Despierta, despierta, ya que el Dios, él es yo. 

Estás soñando que estás dormido. Estás soñando mientras estás dormido. Estás soñando en lo que puede ser. Estás soñando en lo que vas a ser. Estás en este estado alterado. Esto no es real. Estás soñando. Estás dormido.

Parte de este sueño es tu identidad.

Es tan fácil quedar atascado en tu identidad, pretendiendo que ers algo que en realidad no eres. Es tan fácil quedar encerrado en quien piensas que eres, y no es más que un rol. Tu cuerpo: un atuendo. Tu historia: una etapa del guión. Eso es todo. Y una de las cosas más grandiosas que puedes hacer por ti ahora mismo es soltarse de esa identidad. Y también es una de las más aterradoras. Te identificas con ella. Has llegado a creer que eres tú. Y, no lo eres. No lo eres.

Y lo interesante es que muchos humanos, especialmente aquellos en el sendero espiritual, están centrándose en solidificar esa identidad y darle sentido y tratar de perfeccionarla, intentar refinarla. No funciona. No puede. Nunca, jamás, puedes pretender a la perfección de esta identidad, puesto que es una ilusión. Puedes ir tan lejos como decir que es una mentira. Por lo menos es un juego. Quizá es una aventura, pero no es real. Cuanto más duro tratas de darle algo de sentido y perfeccionarla, más hondo caes en el hoyo.

Texto original Adamus Saint Germain

 

En la vida

En la vida ni se gana ni se pierde,
ni se fracasa,
ni se triunfa.
En la vida se aprende,
se crece,
se descubre,
se escribe,
se borra.
Y se reescribe otra vez,
se hila,
se deshila y
se vuelve a hilar.
El día que comprendí
que lo único que me voy a llevar es lo que vivo,
empecé a vivir lo que me quiero llevar.

Poesía Purépecha, autor anónimo

La ilusión que nos gobierna

Hay una gran ilusión en este mundo ahora mismo, todo el mundo lo compra, es como una especie de ilusión de la conciencia de masas.

Es una cosa llamada poder.

No existe tal cosa, ‘poder’, pero sin embargo la gente lo busca, los gobiernos lo buscan, las empresas lo buscan, pero no es real y aun así todo el mundo lo compra.

El poder es simplemente seducción, es robo de energía.

¿Para qué? No lo sé, porque hay suficiente energía en el universo para continuar y así sucesivamente durante eones de tiempo.

No hay una crisis energética en el planeta, lo que hay en este mundo es una crisis de poder: gente que no cree que tienen poder, y personas que tienen miedo del poder y que, en cierto sentido, también están jugando o participando en ese juego de poder.

Es una gran ilusión, es una seducción, es una obsesión y es parte del virus de la energía sexual que reina en el planeta.

¿Cómo sería para ti estar fuera del juego de poder? ¿Cómo sería un ser humano que solo hiciera brillar su luz sin tomar partido?

Tu crecimiento espiritual modela y cambia los eventos trágicos del mundo. Tu mente y tu dualidad sólo los empeoran. A la inversa, a medida que vas hacia el despertar en tu interior, pues, sí, incluso la iluminación de una sola persona puede detener una guerra.
Texto original: Tobias

El único poder real que tienes es el de decidir

Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desee. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos ni se te niega nada de lo que eliges.

He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti ….
UCDM, lecc. 152

La batalla del guerrero espiritual es siempre con uno mismo. Encontrar la fuerza en la acción permaneciendo indiferente a los resultados. Toda conquista es sobre ti mism@, tomar conciencia y tener la voluntad de cambiar los patrones mentales que te alienan de tu verdadero Ser.

No importa qué proporción de tu cuerpo-dolor corresponde a tu nación o raza y qué proporción es personal. En cualquier caso, solo lo podrás superar aceptando la responsabilidad de tu estado interior actual. Aunque echar la culpa a otros parezca más que justificado, mientras culpes a otros seguirás alimentando al cuerpo-dolor con tus pensamientos y seguirás atrapado en tu ego.

Solo hay un culpable del mal en este planeta: la inconsciencia humana. Darse cuenta de ello es el auténtico perdón. Con el perdón, tu identidad de víctima se disuelve, y emerge tu verdadero poder: el poder de la Presencia.

En lugar de culpar a las tinieblas, enciende la luz.
Un Nuevo Mundo, Ahora – Eckhart Tolle

El ser humano en transición

El ser humano sólo puede realizar e irradiar su esplendor de luz en la unidad y el equilibrio de los diferentes niveles de conciencia que hay en él.

En esta humanidad en transición la acumulación de traumas psíquicos, tales como el orgullo y su cortejo de sufrimiento, frustraciones, complejos de inferioridad o superioridad, relaciones de fuerza, …, perturba el flujo natural de vida y divide nuestro ser.

Cuando nos demos cuenta de una parte nuestra está animada por energías tales como ‘compararse con’, ‘querer dominar a’, o ‘querer ser o parecer a la imagen que otros se han formado de nosotros’, …, es esencial no juzgarse.

Todos nos hemos vestido con hábitos psíquicos que ocultan al esplendor de nuestra alma.

Observa, sin juzgar, el miedo o el trauma que lo originó. No debes rechazarlos, sino entenderlos con amor para que puedan ser transmutados por la Luz.

Puedes llegar a entender mejor la grandeza de tu ser en todas sus dimensiones. Las palabras no pueden evocar la dimensión de tu ser que está fuera del tiempo, pero puedes percibir su belleza.

Llevas en ti toda la riqueza de tus experiencias que van mucho más allá de tu vida presente.

Recuerda que todo lo que te ocurre lo has elegido, sea cual sea el nivel de tu ser que emitió la elección.

Llevas también en ti las memorias de tu herencia humana y de las heridas emocionales que te influencian.

Finalmente, si quieres ser completo, debes integrar plenamente tu cuerpo físico; que es inteligente, sensible, y desde hace milenios sufre al ser percibido como una cárcel, una limitación intolerable para el alma ávida de libertad.

¡Aspira a la vida! de tu «Yo soy un Ser reunificado».

Texto original: Marie Elia

Presencia

La presencia es la esencia vibrante de la existencia y la creación, es la razón misma de la existencia del universo. Cuando amas, piensas, te mueves, es la representación de la Fuente misma en acción.

Presencia significa ‘divinidad que mora internamente’ despierta o esencia divina consciente.

La presencia ‘Yo soy’ es el foco individualizado de la Fuente. Es el ‘verdadero tú’.

El Yo soy re-conoce la perfección en cada uno y en todas partes. Cuando sientes la expresión del ‘Yo soy’ en ti, significa que sientes que tienes a la Fuente en acción expresándose en y a través de tu vida.

La presencia ‘Yo soy’ está anclada en tu corazón. Ella es la que te da la Vida. Tú eres la presencia de la Fuente aquí y ahora, en este mismo momento.

Para ‘sentir la presencia’ solo tienes que darte una oportunidad.

Extracto ‘the midnight gospel’ (netflix) sentir la presencia
llama triple

Yo Soy la presencia divina en perfecta expresión

La espiritualidad no es un fin

Podríamos empezar por preguntarnos ¿Qué es la espiritualidad?

¿Dónde nace esa llamada a recorrer ‘un camino hacia algo más’?

La espiritualidad tiene que ver con el concepto que tenemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Y nos conduce a replantearnos la esencia de nuestra propia identidad.

Si la identidad del humano es la base misma de los cimientos del ego, cuestionar la realidad de lo que pensamos que nos define es en sí un camino espiritual.

Puedo compartir mi experiencia personal al comentar que el camino espiritual me llevó a transitar por las baldosas de la filosofía pues esta búsqueda es un deseo de conocer quién soy, qué soy y por qué existo. Utilicé el discernimiento y el cuestionamiento para dejar atrás algunos pensamientos heredados o ancestrales, para intentar crear otros nuevos sobre la base de mi propia experiencia. Y estuvo bien, pero este camino acabó siendo un lastre cuando la lógica material y la razón me acaban llevando siempre al mismo callejón sin salida: una respuesta conduce a otra pregunta, y así sucesivamente.

Mis pasos en el mundo espiritual cohabitaron por un tiempo con corrientes de carácter religioso que me aportaron respuestas. Y bebí, posiblemente, de fuentes milenarias, queriendo saciar la sed de mi ser interior, para, un buen día, reconocer que los dogmas que debía aceptar eran más pesados que la ligereza de las respuestas que llegaba a alcanzar, y descubrir que los rituales eran una distracción del verdadero conocimiento. Descubrí que cuando las respuestas provienen del exterior el vacío interior sigue sin colmarse, y que las experiencias de otros, por muy antiguas o legendarias que sean, son solo ‘relatos personales’, ‘versiones de experiencias individuales’… no ‘verdades universales’.

Exploré igualmente el mundo de la para-ciencia a medida que ésta se va fundiendo con su hermana ‘la ciencia’ para descubrir que el mundo material es mucho más complejo y extraordinario. Pero mi búsqueda quedó incompleta, pues todo lo que descubrí solo sembraba nuevas dudas en mi mente.

Así llegué a la conclusión de que la espiritualidad no es otra cosa que un camino para reconocerme a mi mism@, dentro de un universo de múltiples facetas, múltiples dimensiones, donde navego sin saber a ciencia cierta qué viento me empuja hacia adelante o qué peso muerto llevo en mi bodega.

Es un camino de autodescubrimiento personal. ¿Cuál es mi verdadera identidad? ¿Cómo puedo llegar a reconocerme?

Entonces, si Dios existe, esa dimensión que lo abarca todo, mi fuente original, mi creador, ¿Qué soy para Él? ¿Qué sentido tiene la vida, mi vida de humano, si las respuestas que busco realmente están tan insospechadamente ausentes?

En algún momento, acabé por aceptar que el mundo de los sentidos no iba a satisfacer mi anhelo, por más tiempo que le dedicase y por más esfuerzos que realizase. Esta conclusión fue fruto de la experiencia personal, fruto de miles de experimentos.

Eso sí, poco a poco iba destilando algo de sabiduría. Esa sabiduría que resulta del cúmulo de experiencias desafiantes, maravillosamente desconcertantes y a veces atemorizantes, que es en suma la vida humana.

Nuestro humano anhela una evolución hacia algo más, se interroga sobre el sentido de la vida, sobre el funcionamiento de la energía, sobre el camino espiritual que puede conducirle hacia una emancipación del sufrimiento, del drama, del miedo, de los límites.

Pero, cuanto más me esfuerzo en pulir mi identidad como humano, más atrapado estoy en la duda, en la preocupación de estar haciendo lo correcto.

Mi identidad ha ido evolucionando, como lo ha hecho mi percepción de mi mism@ y cómo me percibo a través de los ojos de los demás.

En el camino espiritual, son muchos los que se atascan intentando convertirse en un mejor «ser espiritual», distraídos y preocupados por las fallas de su relación con su propio dios.

La vida humana es una vida limitada y el verdadero trampolín está en la consciencia, en la conexión con mi verdadero Ser.

A partir de cierto punto la ‘espiritualidad humana’ solo conduce a niveles más elevados de espiritualidad, es decir a caminos que requerirán un mayor esfuerzo físico, mental o financiero (merchandising), pero no necesariamente a niveles superiores de libertad o de consciencia.

Es entonces cuando la espiritualidad se convierte en una limitación.

Sin embargo la espiritualidad como herramienta puede permitirte abrirte a tu conexión con tu divinidad, para permitir a tu esencia que tome las riendas de tu evolución; entonces la espiritualidad no es un fin.

Puedes aprender a vivir plenamente, desde la creación con pasión, desde la experiencia llena de diversión, desde la emoción sin la duda sobre el mañana, desde el uso de la energía sin necesidad de controlarla.

Vivir libre de la ilusión de una identidad como ser espiritual.

Despertar

El despertar solo sucede en el único espacio habilitado para el mismo y se haya en tu interior, no en una montaña sinuosa que recuerde a ningún caballero caído, ni en un río de profundos recodos, ni en los desiertos perdidos entre las arenas de un espejismo efímero. 

El despertar siempre ha estado en tu interior. Así de sencillo. 

No es un deseo, ni un regalo que se ofrece, ni tan solo una palabra. El despertar eres Tú mismo recordando. Mirándote a ti mismo, sonriéndote y aceptando todo lo que siempre has sido. Así de sencillo.

Y a todos no llega y a ti querido Ser que estás leyendo estas lineas está a punto de sucederte. Porque Tú lo has pedido, Tú lo has aceptado y Tú lo quieres. 

Quieres recobrar tu cordura, tu luz, tu amor, tu todo. 

Pues creíste que te fue arrebatado e iniciaste una aventura para hallarla en mil o tres mil vidas. Tu tesoro. 

Y aquí estás después de siglos y siglos, de vida tras vida intentando recuperarla y por fin llegó el momento. 

Y te encuentras aquí solo, leyendo estas palabras, encontrándote contigo mismo, con el Ser que realmente eres y olvidaste. Sin nadie más que tu propia sombra por compañía. 

Pero en realidad no estás solo y acaso con tu animal de compañía. Pero en realidad no estás solo pues Él siempre estuvo contigo, recordándote a cada paso lo que habías olvidado. 

No ha pasado ni un instante desde que eso sucedió y aún así pareces cansado y apático. Harto y aburrido. Pensando demasiado y cuestionándolo todo. 

¿Te has vuelto un cínico de la vida? ¿O más bien en un optimista abnegado con miedo a hundirse?

No te preocupes. Escojas lo que escojas da igual pues aquí siempre se pierde de una u otra manera si sigues insistiendo en creerte quien eres y no en Quien eres realmente. 

¿Lamentable? No. Valiente, audaz diría yo. 

Jamás te subestimes pues esa fuerza que yace en tu interior es capaz de colapsar millones de mundos con solo invocarla, pero no lo crees, pues no lo sientes, no la ves, no notas los cambios, no …. crees.

Y piensas: si tal vez, solo por una vez…

Y te desconectas de tu fuerza. Te distraes y vuelves a buscar fuera. 

Coge aire mi querido amig@, coge aire porque llegó el momento de saber quien eres. 

Tu intención llama a las puertas de tu abismo y reclama ser visto, reclama que se muestre la verdad, sin más demora.

Y entonces sucede. El Despertar se activa. Empiezas a ver y más tarde a comprender lo que sientes. Intentas ponerles palabras a algo tan intangible como la verdad absoluta de tu propio Ser. 

Difieres, te detienes y sin embargo anhelas avanzar. 

Querid@, no hay lucha, no hay más testigos que aquellos que siempre han acompañado a tu sueño. 

Cuidándote, avisándote, amándote. 

Ahora herman@, llegado el momento tan solo has de aceptar quien eres realmente. Ese Ser creado desde el amor y la Luz con un potencial creador y una visión absoluta de la verdad. 

Ya no hay límites ni dudas.

Atrás quedaron las terribles pesadillas de muerte y soledad, de fracaso y dolor. 

Ahora se cierne sobre ti toda la verdad de tu propio Ser y eso no se puede negar. Lo sabrás. Verás quien eres y tu poder volverá a conectarse a ti  y entonces todo cambiará porué tú habrás escogido ser quien eres. Sin nombre, sin ubicación , sin historia.

Y entonces te habrás encontrado y ya jamás te volverás a perder porque ya jamás dejarás de ver y saber la verdad, la cual no es de este mundo. 

Tan solo di: «Acepto».

Y todo sucederá por si mismo y para la eternidad de los tiempos.

Así sea.  

Toda despedida

Toda despedida
me recuerda al callar
las cambiantes aguas del gran río
lo efímero de nuestras conquistas
y la orquestación oculta
de la gran partitura

El concierto perdura
y la vida es música misteriosa
que esta mas allá de nuestro control,
la actitud defensiva
de una mente asustada
no puede oír la unidad de todas las cosas
pero el alma se desapega
de uno mismo también
y se funde al Cielo
liberada del yo …

Jai

¿Quién dijo que fuera fácil?

Parece que todavía existen corrientes que proclaman prados verdes, caminos de rosas, colchones de nubes algodón, en el proceso que se denomina «el despertar de la conciencia«, «la ascensión» o «la iluminación».

Si ya entraste en ese proceso que te llevará sin duda a tu emancipación como maestro encarnado, a tu soberanía como ser divino que respira en un cuerpo humano, ya debes saber que el camino es muy desafiante, es incómodo y muchas veces frustrante.

Por eso la publicidad engañosa de la nueva era no aporta nada, excepto quizás distracción.

El ser humano ha vivido demasiado tiempo inmerso en frecuencias de pensamiento de supervivencia, lo que denominamos bajas frecuencias, como para poder «salir (irse) de rositas» (de balde, sin esfuerzo alguno).

¿Qué harás de tus viejos hábitos limitantes? ¿Qué será de la fuerza de atracción de tu entorno (aún sometido en la frecuencia de masas)? ¿Qué te hará inmune a la duda? ¿Qué será de la resintonización o adaptación de tu cuerpo físico al nuevo ser que despierta? ¿Qué te liberará sino tu propio propósito y tu compromiso de la tendencia a volver a tu «área de confort»? ¿Qué podrá desafiar la fuerza de la corriente del miedo? ¿Qué desactivará la programación que tanto te ha marcado, muchas veces de forma inconsciente, y que has heredado y aplicado con tanto cariño? ¿Qué será de todos los roles que has desempeñado desde tu niñez para asegurar tu propia supervivencia? Y tantas otras preguntas.

Así, que no te asombre que el camino no sea ni mucho menos como te habías imaginado. Y los desafíos no serán pocos, ni pequeños, ni anodinos.

Pero que la realidad del camino no oculte la meta, pues la promesa de un nuevo ser es más real que nunca.

No temas al error, pues no lo hay. No puedes equivocarte.

No hay vuelta atrás, así que la duda no podrá boicotear ni deshacer ninguno de los pasos que des.

Diviértete durante el proceso, eso evitará que te vuelvas demasiado mental.

Más que prestar oídos a lo que otros te digan, escúchate ti mism@ y confía en que lo que tú realmente eres.

No sufras por el futuro porque no es tu humano el que controla el proceso.